viernes, 15 de abril de 2011

Sin palabras

Es sorprendente como, pero un día cualquiera de Agosto en esta calle donde aposte mi esperanza a iniciar algo grande te vi pasar y me dejaste impactado, por lo que a mi me pareció, la perfección hecha mujer. Al día siguiente te volví a ver en el mismo lugar y a la misma hora, así cada día de Lunes a Viernes a las 13:55, por supuesto a esa hora terminaban las clases y el uniforme te delataba, yo solo te contemplaba sin decir palabra alguna, pues no conozco la forma de decirte lo que por mi mente esta pasando.
Los días siguen su marcha y yo en mi rutina de verte sin decir palabras, hay momentos en los que siento que me observan, y así era, tu mirada se encontraba clavada en mi mientras estaba distraído, pero esta se desvanecía conforme mis ojos se encontraban con los tuyos. A partir de ese día inicio un juego no pactado que consistía en vernos sin que las miradas se encontraran como si fueron polos iguales de unos imanes y yo sin palabras.
La situación me incomodaba y se que a ti también, lo se por que al pasar de los días la miradas se volvieron mas esporádicas hasta casi extinguirse, ahora solo percibía un dejo de desprecio, como el que se le ofrece a aquel que no hizo lo que tenia que hacer en el momento que lo debía y hoy solo nos provoca lastima por no aprovechar lo que pudo ser.
Debo explicarte algunas de las cosas que fui viendo en ti y volvieron de esta atracción un huracán de emociones sin pies ni cabeza, una locura total, de la cual me sentía preso. Por supuesto tu belleza física es indudable capaz de hacer que cualquiera pierda la razón mas aun si consideramos que te encuentras en el alba de tu feminidad, podría seguir enumerando las bondades de las que la diosa afrodita te hizo poseedora pero se que no encontraría algo que no te hubiesen dicho antes, entonces para que redundar en lo obvio. Mejor mencionare la impecable imagen que proyectas y el respeto que tienes por tu persona y por tu vestir, pues en una época donde pareciera que se le valora mas a quien rompe las reglas y peor se comporta y viste, no me deja de sorprender el verte diario mostrando esa responsabilidad, esos principios que pocas personas son capaces de adquirir en esta edad. Sin temor a equivocarme puedo apostar que eres una mujer muy inteligente, te preguntaras por que lo digo y se que suena un poco loco pero ese conjunto de cualidades que veo en ti me recuerdan de cierta forma a mi, aunque por mi parte debo reconocer que siempre he sido un poco… que va que soy totalmente renegado incapaz de someterme a los estándares de conducta regular, pero siempre hice lo correcto, porque me gusta que así sea y no porque deba de ser. Supongo que esa dualidad entre las similitudes y diferencias que veo en ti es lo que es lo que mas me atrae, me hace sentir una persona plena.
Debo reconocer que esto solo es el punto de partida, me gusta, me encanta lo que percibo pero no creo que sirva de mucho sin conocerte a fondo, saber ¿quien eres?, ¿que piensas?, Qué te gusta? ¿Qué te molesta? Lo que te emociona, lo que te asusta, en fin todo aquello que forma parte de tu personalidad.
Los días siguen, tú aquí sigues y yo también ya sea que pases a seis, cuatro, dos incluso a menos de un metro de distancia compartiendo nuestro espacio personal y sigo sin encontrar palabras. Debo apresurarme pues al cabo de unos días dejare de estar en ese lugar desde el cual, la vista, de lunes a viernes a las 13:55, se vuelve una ventana a paraíso. Además en pocos meses tu rutina cambiara y si nada cambia esto quedara en una simple anécdota porque sencillamente me quede SIN PALABRAS
Estas letras más que una carta es una revisión introspectiva para entender esta serie de sensaciones que pasan por mi mente. ¿Buenas malas? No lo se, es mas ni siquiera se por que deban etiquetarse, lo único que se es que me gusta como me siento cuando te veo cuando me ves la sensación se multiplica y me vuelve loco, el solo hecho de pensar en la catarsis que seria compartir tiempo contigo, caminar juntos, platicar, me hace alucinar, me lleva por senderos desconocidos, inexplorados, plenamente placenteros y finalmente apacibles.

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